Beme: qué es, como funciona y qué aprendes tras usarla durante unos días

Cada vez que aparece una red social completamente nueva siempre me muestro escéptico, sobretodo mirando cómo Facebook ya tiene montado el negocio del siglo con sus más de 1.400 millones de usuarios activos mensuales y sus datos. Pero de vez en cuando aparece un concepto nuevo, que aunque no pretenda convertirse en el rey absoluto sigue siendo interesante.

Es el caso de Beme, una red social impulsada por el actor Casey Nestat. La premisa es original: mientras que con el resto de redes sociales aparecemos como queremos aparecer y damos una imagen diferente a la que damos normalmente, con Beme la idea es compartir momentos de la forma más realista posible.

Beme: el sensor de proximidad como interruptor para compartir

Beme App

Pensemos en Instagram, por ejemplo. Cuando quieres compartir un selfie con esa red es muy probable que antes de tomarte la fotografía te toques un poco el pelo, te mires bien para que no hagas alguna mueva, quizás incluso haces algún gesto forzado y entonces disparas. Además, antes de publicar la imagen le añades algún filtro para que se vea mejor.

Beme es justo lo contrario. Como podéis ver en el vídeo superior, lo que quiere Casey Nestat es que compartamos nuestros momentos tal y como son, sin maquillaje. Para ello la aplicación utiliza astutamente el sensor de proximidad del móvil, indicando al usuario que se coloque el teléfono en el pecho. Un tono nos indicará que está grabando vídeo, y otro tono nos dirá que la grabación ha finalizado y que el vídeo se está subiendo a la red.

Ni siquiera puedes mirar el vídeo que acabas de compartir: tiene que ser real, y no tienes preocuparte de que sea así

Hay otras formas de utilizarlo: si no te quieres poner el móvil en el pecho puedes simplemente tapar el sensor de proximidad con el dedo y así tienes más libertad de movimiento. O si te quieres grabar a ti mismo, puedes colocar el móvil pegado a una pared enfocándote con la cámara.

Y ya está, eso es lo único que compartes con Beme. Vídeos cortos, de calidad ni baja ni alta, que seguramente te saldrán torcidos y con bastante movimiento. Ni enlaces, ni texto. Todo se hace desde el móvil, y los que miren tus vídeos pueden hacerse una fotografía al vuelo a modo de reacción. Además, nada más mirar los vídeos de cada usuario éstos desaparecen. Nada se conserva, al estilo de Snapchat.

El sistema de usuarios ya es más estándar: cada uno tiene un pseudónimo, puede seguir a otros usuarios y tener seguidores. Además, en la pantalla principal de la aplicación tendremos una lista de personas desconocidas por si nos apetece ver algunos de sus vídeos.

El secreto está en la rapidez y en la imperfección

Beme

Beme no es para todo el mundo, eso está claro. Es muy fácil que la dejéis caer en el pozo de “redes sociales raras que no entiendo ni quiero entender muy bien“. Pero tengo que decir que la idea que hay detrás atrae.

Nada de preparar fotografías o textos, nada de procurar que salgamos bien, nada de aplicar filtros posteriores o eliminar cualquier intento que no nos guste. Nos colocamos el móvil en el pecho, grabamos y se publica. Sin que podamos revisar nada, ni para retocarlo ni para borrarlo. No te das cuenta y ya has compartido unos segundos de tu vida con tus seguidores, y aunque no sea un vídeo perfecto va a ser uno de los vídeos más realistas que hayas compartido. Y lo habrás hecho en segundos y sin ni siquiera mirar el móvil.

Tras usar Beme unos días acabas siguiendo a pocas personas, pero con más interés que en otras redes

Es curioso, porque mientras el resto de las redes sociales se centran en funciones para que quedes lo mejor posible, Beme apuesta justo por lo contrario. Quedas como quedas, que es justo como eres.

Tras usar Beme unos días tengo a unos 20 seguidores. Conozco a siete, el resto son personas que deben haberme encontrado en su lista de desconocidos de la portada o deben haber intuido que soy yo al colocar mi pseudónimo en el buscador. Y sólo sigo a seis usuarios, pero son personas con las que realmente siento curiosidad por ver cómo es su día a día. Ver sus caras a modo de reacción es lo más entretenido.

Por eso mismo, aunque sea para usarlo con muy poca gente, Beme seguirá instalado en mi iPhone. Porque te abre una ventana muy discreta pero muy real hacia la gente que conoces y que se anime a compartir esos pequeños momentos. Otra cosa es que pase a tener una buena comunidad de usuarios, que dependerá de la adopción que le demos. De momento podemos usar Beme en iOS y pronto lo podremos tener en Android.

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La noticia Beme: qué es, como funciona y qué aprendes tras usarla durante unos días fue publicada originalmente en Genbeta por Miguel López .